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Marc Rovira Fotógrafo de bodas en Blanc Mate

HAY 7 MIL MILLONES Y MEDIO DE PERSONAS EN EL MUNDO

PERO MUY POCAS SON CAPACES DE PARAR EL TIEMPO

Hola! Soy Marc Rovira el fotografo detrás de Blanc Mate. No me preguntes cuando empezó a gustarme la fotografía. El recuerdo más cercano que tengo fue en mi comunión, cuando me regalaron una Nikon AF230. Era una cámara tipo «point and shoot» de carrete con la que di mis primeras coces en este mundo. 

A los 14 pude hacerme con una Olimpus C-350 de 3,2 megapíxeles, y eso me dio alas. Era el típico colega que llevaba la cámara siempre encima. Toda salida con amigos quedaba documentada, mis veranos eran un no parar de clicks. Sin darme cuenta, documenté todo mi día a día de los 14 hasta la mayoría de edad.

Mini Marc Rovira Fotografo de bodas en Blanc Mate

MI LEMA FOTOGRÁFICO ES:

“SI LO ESTAS MIRANDO TE LO ESTÁS PERDIENDO”

A los 18 entré en la uni. Por aquel entonces aparecieron los primeros discos duros externos y decidí que era buena idea tener todo ese legado guardado en un solo sitio. Mala idea tuve… Un compañero que no vio el cable de la corriente tiro por el suelo toda mi adolescencia. Adiós a innumerables recuerdos. No solo míos, sino de todo mi grupo de amigos.

Ese día aprendí dos lecciones muy valiosas que hoy son la base de mi empresa: imprime esa foto que tanto te gusta. Mañana puede que te entre un virus al ordenador y vas a perderla. Y segunda: nunca tengas solo una copia de tus archivos digitales. De los  errores se aprende, así que…

VIVE TU BODA CON TODA INTENSIDAD

QUE YO ME ENCARGO ATRAPAR LOS MOMENTOS Y QUE NO LES PASE NADA

¿QUE SIGNIFICA UNA BODA PARA TI? ¿TE LO HAS PREGUNTADO REALMENTE?

Empecé en esto de las bodas por casualidad. La hermana de un amigo de una prima de no sé quien se iba a casar. Y me pidieron que hiciera las fotos. Fue un reportaje nefasto. No me malinterpretes, técnicamente las fotos salieron bien. Pero para mí fue un agobio de día. 

Supongo que la parte económica fue la que me llevo a hacer una segunda boda. Tampoco tuve suerte. Note que esta nueva pareja se casaba por compromiso. Algo que me confirmó el novio unos tres meses después de la boda cuando nos encontramos por casualidad.

A partir de ese momento hice la cruz a las bodas. Por aquel entonces todavía no tenía claro hacia que rama de la fotografía quería dedicarme. Pero tras esos malos inicios, sabía que seguir adelante con las bodas me iba a quemar.

¡Que equivocado estaba! Como todo en esta vida, hay cosas que necesitan su tiempo de maduración.

Para ser exactos, mi día de maduración fue un 3 de septiembre. Ese día hice mi tercera boda. Había pasado bastante tiempo des de las dos primeras. Así que acepté este reportaje por compromisos personales y para dar una segunda oportunidad a este tipo de reportajes.

No os podéis imaginar lo mucho que disfruté. Todo fluyó. De principio a fin. Todo lo que no viví y sentí en los dos primeros reportajes lo tuve aquí. Llegué a casa medio muerto, pero estaba flotando en una nube de gozo, disfrute, adrenalina y satisfacción. 

Unos días después entendí el porqué de todo esto. Yo, que era un mero espectador de ese acto, sin vinculación emocional con ninguno de los asistentes; me emocioné como si fuera la boda de mi hermano. Recordemos que esta era mi tercera boda, las fotos tampoco eran lo más. Pero en las imágenes se podía sentir que aquella fue una boda de corazón. Donde todo se hizo des de la pareja hacia los invitados.

A PARTIR DE ESE DÍA ENTENDÍ QUE LAS BODAS SON UNA FIESTA A LA VIDA

A LA VIDA DE DOS PERSONAS QUE QUIEREN UNIRSE Y CELEBRARLO CON LA GENTE QUE APRECIAN DE VERDAD